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Aprende cómo dar brillo a tus piedras naturales: Trucos y consejos para un acabado profesional

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    Si eres aficionado al mundo de las piedras, seguramente quieres que tus colecciones luzcan espectaculares. El brillo de una pieza mineral, suele ser uno de los elementos que mejor definen la belleza y pureza de una piedra. Dando brillo a las piedras naturales, puedes sacarles el máximo partido. Con los siguientes trucos y consejos, podrás conseguir un acabado profesional.

    ¿Qué materiales necesitas?

    Para iniciar el proceso de pulido y brillado, lo primero que hay que tener en cuenta, son los materiales necesarios. Los principales son:

    • Papel de lija.
    • Agua.
    • Vinagre blanco.
    • Bicarbonato de Soda.
    • Jabón líquido.
    • Esponja.
    • Toallas de papel.

    Es importante que todos estos materiales sean de calidad superior, para obtener mejores resultados.

    Preparación

    Antes de comenzar con el pulido y brillado, hay que preparar la piedra natural. Para ello, es recomendable lavarla con abundante agua. Esto ayudará a eliminar cualquier impureza o resto adherido a ella. Una vez la has desinfectado, seca la piedra con un trapo de algodón limpio.

    Papel de lija

    Después de la preparación, hay que comenzar con el pulido. Para ello usa papel de lija. Puedes elegir entre los siguientes tipos:

    • Papel de lija fino (grano 100).
    • Papel de lija medio (grano 220).
    • Papel de lija grueso (grano 400).

    Cuanto más fino sea el grano del papel de lija, mayor brillo conseguiremos. Por lo tanto, si la piedra está bastante dañada, lo mejor es empezar con un grano más grueso. Mientras más fino sea el grano, menos tiempo tendrás que emplear en el pulido.

    Método

    Una vez hayas elegido el papel de lija, es hora de comenzar con el pulido. Para ello, necesitas mojar el trozo de papel con agua. Una vez esté bien húmedo, introduce la piedra en él. A continuación, comienza a frotar lentamente por toda la superficie de la misma.

    Es importante que no te excedas en la presión, ya que de lo contrario podrías dañar la pieza. Utiliza movimientos circulares, para mejorar el resultado. Una vez hayas terminado con una cara, pasa al lado opuesto. Repite el proceso hasta tener todas las caras pulidas.

    Limpieza

    Una vez hayas acabado con el pulido, es hora de pasar a la limpieza de la piedra. En este punto, hay varias alternativas. Una de ellas consiste en usar agua y vinagre blanco. Mezcla estos dos elementos en un recipiente, y sumerge la pieza. Deja que la misma se remoje durante unos minutos. Después saca la piedra y sécala con un trapo de algodón.

    Otra posibilidad es usar agua y bicarbonato de sodio. Esta mezcla ayuda a eliminar manchas y suciedad. Mezcla los dos elementos en un recipiente, y sumerge la piedra. Deja que la misma se remoje durante unos minutos. Después saca la piedra y sécala con un trapo de algodón.

    Acabado

    Una vez hayas realizado la limpieza, es momento de pasar al brillo. Para ello, necesitarás jabón líquido, agua y una esponja. Mezcla en un recipiente el agua con el jabón, y sumerge la piedra. Frota la piedra con la esponja durante unos minutos. Una vez hayas terminado, sécala con unas toallas de papel.

    Ahora ya está lista para lucir sus mejores galas. Las piedras naturales quedan preciosas con un buen brillo. Si sigues los pasos anteriores, conseguirás un acabado profesional para tus piezas.